En mi condición de Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y administrativas, durante este primer mes y medio de labores, he tenido que leer un número ya considerable de artículos sobre la actualidad de la Educación Superior; los artículos del boletín informativo del Ministerio de Educación Nacional, el Plan de desarrollo institucional de la Universidad de Ibagué y los Informes de política de organizaciones no gubernamentales, entre muchos otros. Estos han llegado a mis manos provenientes de compañeros y amigos que alientan mi deseo de conocer con mayor profundidad el permanente debate que se da en el mundo académico. Todos me han ofrecido enseñanzas enriquecedoras, sin embargo el informe de política “Invertir en la juventud para fomentar el desarrollo nacional” realizado por James Gribble además de lograr lo anterior logró despertar en mí una gran curiosidad y generó algunas reflexiones como quiera el articulo plantea que el desarrollo se logra con mayores inversiones en salud.
Inicialmente para afirmar que es necesario que el Estado invierta en los jóvenes a través de programas de salud reproductiva y sexual, servicios de salud y campañas de información integral es oportuno retomar la conclusión introductoria del articulo; “Al invertir en la juventud se contribuye a lograr los objetivos del desarrollo del milenio; promover la igualdad entre los géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir el VIH/SIDA”. En otras palabras si el Estado invierte en los jóvenes éste asegura el desarrollo.
En la teoría económica existe un supuesto
hasta ahora no refutado y es que el
desarrollo se logra desde una dotación inicial de recursos a los cuales habrá que sumarle aquellos recursos que surjan de la agregación de valor, la innovación y el avance tecnológico, siendo para Gribble la premisa principal de su trabajo que “el desarrollo económico depende de la realidad actual y las posibilidades futuras”, por lo que cada vez que el Estado le apuesta a la inversión en programas para jóvenes no solamente mejora las condiciones actuales sino que también contribuye a reformar positivamente los escenarios futuros; “al invertir en las necesidades de salud se tendrá una población sana, lo que fortalecerá la economía en años venideros”.
Sin lugar a dudas existen diversas razones para invertir en programas de salud reproductiva y de VIH en los jóvenes las cuales justifican la implementación de políticas y programas por parte del Estado. Si se evita el embarazo no planeado habrá mayor permanencia en las aulas, si se fomenta la equidad de genero se disminuyen los riesgos para las jóvenes, si a los jóvenes se les enseña destrezas para la vida podrán mantenerse sanos, en fin si se atienden los problemas que aquejan a los jóvenes se logrará mejorar las posibilidades futuras.
Finalmente, en frases del mismo informe para lograr la meta de una sociedad mas desarrollada se requiere promover políticas dirigidas a los jóvenes y ofrecer apoyo a la juventud utilizando para ello un enfoque multisectorial, comenzando con los niños y niñas, reconociendo que las necesidades de los jóvenes son cambiantes.