DE LA CULTURA DE LO FACIL Y EL ELOGIO A LA DIFICULTAD
Al terminar la primera década del siglo XXI la sociedad colombiana es conciente del daño que durante años le causó la cultura mafiosa a sus instituciones, esa misma sociedad que durante años estuvo presa de sus miedos y del facilismo hoy añora recobrar para sí una cultura que se base en los valores, en la ética y que premie el esfuerzo y el trabajo honesto.
Es cierto; durante años hizo carrera en nuestro país la cultura de lo fácil; la vida fácil, el dinero fácil.
Toda una generación de colombianos vimos como algunos individuos se hacían ricos de la noche a la mañana sin requerir pasar por un colegio, un instituto tecnológico ni mucho menos por una universidad, o sin conseguir un empleo legal. De la noche a la mañana tuvimos una nueva clase social “la de los nuevos ricos”. Vimos como se despreciaban los valores y se exaltaban los anti valores, presenciamos el ocaso de la moral y la ética. Muchos prefirieron las profesiones a la carrera y no la carrera de las profesiones.
Por esa época no escuchamos a quienes advertían sabiamente del problema; “Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.” Afirmaba el Maestro Estanislao Zuleta.
Algunos estudios académicos así lo demostraron:
En 1995, el doctor Carlos Ángel Rangel, durante un discurso pronunciado en el seminario sobre "Una visión norteamericana de las drogas" organizado por el CEI y la ANDI, advirtió sobre la influencia negativa del narcotráfico en la sociedad colombiana “el narcotráfico ha generado conductas, que han alterado los procesos culturales, especialmente los de socialización, privilegiando los valores de la individualidad, en la medida en que impone a cualquier precio sus intereses individuales; se ha dado una notoria influencia del narcotráfico en la vida cotidiana, que afecta el trato, el lenguaje, el gusto, la estética, las costumbres, la ética, la moral.
Cuatro años después, otros dos académicos, Roberto Steiner y Alejandra Corchuelo, investigadores del cede de la Universidad de los Andes, en su estudio repercusiones económicas e institucionales del narcotráfico en Colombia, publicado en diciembre de 1999, establecieron que el narcotráfico había desestabilizado políticamente a Colombia; “ha producido un deterioro institucional inimaginable, ha propiciado una cultura corrupta y violenta”.
En conclusión el narcotráfico, entre otros males, había incubado la cultura del facilismo.
Sin embargo, a finales de la década del noventa nuestra sociedad empezaba a entender el daño que este fenómeno le estaba causando a Colombia, lo necesario de un alto en el camino y lo imperioso de la participación de todos, si se quería una nación viable. Para ello era claro que se necesitaban cumplir con dos tareas; primero recuperar los valores perdidos y segundo acabar con el narcotráfico.
Ahora bien, ¿es una etapa superada?
La verdad es que hoy la lucha contra el narcotráfico es un propósito nacional, como también el hecho que aun existen individuos que idealizan la vida fácil, que se nutren de la pereza e inclusive de la pobreza, de la desigualdad y la inequidad.
¿Y qué hacer para pasar dicha etapa? Dejando el debate del narcotráfico para otra disertación, creo que si elogiamos la dificultad tenemos la mejor estrategia de superar de una vez por todas, la cultura de lo fácil.
Sí, creo que es con el esfuerzo que lograremos superar nuestras penas; la pobreza, la desigualdad, la inequidad. Tal vez pudiera sonar utópico, pero creo que no tanto.
Permítanme para ello tomarlos a ustedes de ejemplo.
Cada vez que ustedes madrugaron o trasnocharon para cumplir con una obligación académica elogiaron la dificultad. Cada vez que sacrificaron tiempo familiar por cumplir con sus estudios y compromisos elogiaron la dificultad. Y créanme cuando les digo; cada vez que ustedes lo hicieron contribuyeron a hacer de nuestra nación una mejor. Por eso nos sentimos orgullosos de todos ustedes y agradecemos a sus familias.
Sabemos también, que en esta nueva etapa de su vida profesional continuaran desde sus tareas y trabajos elogiando la dificultad y por lo tanto contribuyendo directamente en la construcción de nuestra nación, edificándola sobre las bases de los valores, la moral y la ética.
Termino parafraseándolo al Maestro Estanislao Zuleta desde su discurso del elogio a la dificultad: “Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento.