LA CORRUPCIÓN, UN MAL MAYOR.
Con tantos líos y proyectos, este que es uno de los más grandes males de cualquier sociedad había logrado pasar de agache como un mal menor durante varios años, la prioridad de superar el conflicto armado minimizó la importancia de luchar contra la corrupción.
En estos días; Santos le ha propuesto, como jefe de Estado, a la nación, igualar la corrupción con el terrorismo en su grado de maldad. Y a los corruptos los ha llevado al mismo nivel que los terroristas. Muy bien por el presidente. Esperamos que dicha propuesta se formalice con la creación de grupos elites que se encarguen de hacer la tarea de identificar a dichos bandidos y así como se persigue y castiga a los terroristas también se persiga y se castigue a los corruptos. Hay que sacar la corrupción de las venas de lo público. El castigo deberá ser ejemplarizante con el fin de que quienes estén inclinados por la corrupción no caigan en la tentación, y además los ciudadanos deberán ser los primeros en castigar dicho comportamiento; por ejemplo en las urnas. Un corrupto debe tener una pena ejemplar y además se le debe negar cualquier posibilidad de acceder a los espacios de representación popular y de administración del erario.
Me preocupa, y creo que a muchos colombianos también, que en el Congreso de la Republica esté a punto de naufragar el trámite de aprobación del estatuto anti corrupción, y me preocupa mucho más que la responsabilidad de no hacerse se le atribuya a la bancada conservadora en el senado. Esperemos que no sea así.
La nación no desea que la corrupción se apodere de su alma, el país no puede darse el lujo de no adelantar el debate de tan importante proyecto. La excusa no puede ser que el proyecto es muy duro y que el impacto fiscal sería bastante grande. El partido conservador no puede dejar que se le arrebate una de sus más grandes banderas políticas durante toda su historia, la lucha contra la corrupción.
Como conservador reclamó a los representantes del partido que lideren en el congreso el proyecto; que lo estudien, que lo debatan y que lo aprueben con las modificaciones que surjan de dicho procedimiento. Sé que en este reclamo no estoy solo.
Y además debo decir de manera categórica que inclusive el artículo de “personas políticamente expuestas” debe aprobarse. A mí me gusta ese artículo, si fuera congresista lo defendería y lo aprobaría. Ese artículo es propio del talante conservador, fue escrito por alguien que sabe de las nefastas implicaciones que tiene la corrupción, el enriquecimiento sin justa causa, el testaferrato, para nuestra sociedad, para su futuro, para la legitimidad del estado. El grito que surge desde lo mas profundo del ser nacional es que en Colombia no pueden seguir apareciendo funcionarios públicos que se enriquecen de la noche a la mañana, no más corruptos que le niegan a miles las posibilidades de desarrollo.
Sí, me reafirmo, la corrupción es un mal mayor, por lo que nuestro reto es posicionar el tema en la agenda publica si se quiere que las instituciones recuperen su legitimidad y efectividad, se fortalezca la democracia y se logre la equidad y la justicia social.
